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El Frente Polisario Reconoce haber debatido la propuesta de autonomía para resolver el conflicto del Sáhara Occidental

En una extensa entrevista con el diario español El Español, Besset explicó que hasta el momento se han celebrado tres rondas de «conversaciones preliminares informales», dos en Estados Unidos y una en España, sin especificar una fecha para la próxima ronda, y señaló que «en las reuniones se debatió directamente el plan de autonomía marroquí».

El líder del Polisario reconoció que la propuesta marroquí se encuentra «actualmente en negociación», junto con otras propuestas presentadas por el Frente. Asimismo, admitió que el Polisario «no se opone a la autonomía», afirmando que esta sigue figurando entre las opciones contempladas dentro de las posibles vías políticas para la solución del conflicto, lo que refleja la continua presencia de la iniciativa marroquí en el centro de las consultas internacionales sobre el tema.

Bissett confirmó que estas reuniones están siendo coordinadas por el Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura, y la administración estadounidense, y explicó que el objetivo de estas consultas es implementar los requisitos de la Resolución 2797 de la ONU. Asimismo, señaló que los debates se caracterizaron por su intensidad e importancia, y se centraron en la interpretación del contenido de la resolución de la ONU y las vías políticas que abre para la resolución del conflicto regional.

En referencia al papel de Estados Unidos, el funcionario del Polisario señaló que la intervención de Washington en el asunto «llegó en el momento oportuno y de manera positiva», negando que el Frente fuera sometido a presión alguna por parte de Estados Unidos o Marruecos durante estas consultas, y añadió que Estados Unidos «tiene la capacidad de impulsar una solución política».

Por otro lado, Besset atacó al gobierno español liderado por Pedro Sánchez, acusando a Madrid de “sesgo a favor de Marruecos” y de haber perdido toda influencia en las negociaciones sobre el futuro del Sáhara. Subrayó que el apoyo de España a la iniciativa de autonomía era una “postura personal” del presidente del Gobierno y de su ministro de Asuntos Exteriores. Asimismo, señaló que las reuniones organizadas por España se celebraron en las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos, argumentando que el actual gobierno español “no puede desempeñar un papel decisivo” en la mediación debido a sus estrechos vínculos con Rabat.

En este contexto, el líder del Polisario expresó su optimismo sobre la posibilidad de alcanzar una solución al conflicto, haciendo hincapié en que las consultas en curso siguen abiertas sin un plazo definido hasta la renovación del mandato de la misión MINURSO el próximo mes de octubre.

También abordó otras cuestiones relacionadas con el conflicto, incluidos los campamentos de Tinduf y los acuerdos pesqueros entre Marruecos y la Unión Europea, acusando a algunas partes europeas de «ignorar» las sentencias de los tribunales europeos relativas a los recursos naturales en las provincias del sur del Reino.

La caída de la narrativa

En relación con las declaraciones del líder del Polisario, Abdelrahim Al-Manar Al-Salimi, director del Centro Atlántico de Estudios de Seguridad y Análisis Político, afirmó que el contexto en el que tuvo lugar este diálogo está vinculado a una etapa delicada tras los ataques dirigidos contra la ciudad de Smara, y precede a una nueva ronda de consultas políticas. Añadió que el contenido de la declaración conlleva una serie de importantes señales políticas y diplomáticas relacionadas con la evolución de la cuestión del Sáhara.

En declaraciones al periódico electrónico Hespress, Manar Al-Salimi explicó que las declaraciones de Bissit sobre la importancia del diálogo y las negociaciones plantean claramente, por primera vez, la hipótesis de la existencia de dos facciones dentro del Frente Polisario: una que aboga por la vía de la negociación y otra que adopta la opción de la escalada militar y los ataques armados. Señaló que esta división refleja, en esencia, una divergencia existente dentro del propio régimen militar argelino, entre una corriente que prefiere continuar negociando con Marruecos y otra que se inclina hacia la lógica de la confrontación.

El profesor de estudios políticos e internacionales de la Universidad Mohammed V de Rabat añadió que las declaraciones del líder del Polisario también revelan una profunda contradicción entre la narrativa tradicional del Frente, basada en la demanda de un referéndum, y el contenido de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad. Señaló que Besset intentó aferrarse al discurso del referéndum basándose en disposiciones incluidas en la iniciativa de autonomía marroquí de 2007, que habla de consultar a la población tras acordar la autonomía. Según él, esto refleja que el Polisario «no comprendió plenamente el contenido de la iniciativa de 2007 hasta que se presentó el nuevo documento en 2026».

Respecto a la postura estadounidense, el experto en el conflicto del Sáhara destacó que Besset parecía estar en clara contradicción con las posiciones del líder del Frente Polisario, Ibrahim Ghali, quien previamente había criticado la postura estadounidense, mientras que el mismo líder se mostró deseoso de elogiar el papel de Estados Unidos y considerar la participación de Washington en el asunto como «positiva», lo que, según Al-Salimi, refleja el estado de confusión y contradicción que ha llegado a caracterizar el discurso político de la dirección del Polisario en la última etapa.

Manar Al-Salimi señaló que los reiterados ataques contra España no pueden desvincularse de los cambios en la postura de Madrid sobre el Sáhara Occidental, destacando que España se ha convertido en un punto de inflexión clave en el conflicto, especialmente en lo que respecta a los posibles acuerdos para desmantelar los campamentos de Tinduf y acoger a parte de su población en el futuro. Afirmó que varios residentes de los campamentos no tienen ninguna relación con los saharauis marroquíes, sino que proceden de los países del Sahel y de Argelia, razón por la cual la dirección del Polisario ataca a Madrid tras las señales que esta ha emitido en este sentido.

El mismo analista político concluyó diciendo que lo más peligroso de las declaraciones de Besset era que reflejaban, por primera vez, el inicio de un debate dentro del Frente Polisario sobre el «destino político de los dirigentes del Frente» tras cualquier posible acuerdo basado en la autonomía, subrayando que el discurso reciente de la dirección del Polisario se ha vuelto «doblemente ambiguo», expresando a veces la posición de Argelia y a veces la del Frente, lo que explica la magnitud de las contradicciones que han llegado a caracterizar las declaraciones de sus dirigentes durante la etapa actual.

El declive de la secesión

Por su parte, Abdelwahab Elkain, presidente de la organización “Africa Watch” y secretario general de la Alianza de ONG saharauis, cree que las recientes declaraciones de Mohamed Yeslem Beiset, un líder del Frente Polisario, constituyen un reconocimiento sin precedentes del colapso del cerco ideológico que el Frente ha mantenido durante décadas en torno a la tesis del “referéndum que conduce a la secesión”, y señala que el reconocimiento público de debatir la propuesta de autonomía marroquí como base para un acuerdo refleja un profundo cambio normativo en la doctrina de negociación del Polisario.

Al-Kayen añadió, en declaraciones a Hespress, que este cambio en el discurso político indica una transición real desde una etapa de cuestionamiento de la legitimidad de la soberanía marroquí a una etapa de debate sobre cómo implementar la gobernanza local bajo la soberanía nacional, explicando que las negociaciones ya no se centran en el «principio de soberanía», sino más bien en los mecanismos técnicos y procedimentales relacionados con la activación de la iniciativa de autonomía.

El activista de derechos humanos afirmó que el contexto geopolítico de las conversaciones entre Washington y Madrid revela el éxito del enfoque de contención diplomática liderado por las potencias influyentes en el asunto, y señaló que el hecho de que Estados Unidos acogiera dos rondas de consultas, además de una ronda en España, refleja el cambio en la trayectoria política, pasando de mesas redondas ampliadas a una mediación técnica centrada, liderada por Washington como el actor internacional más influyente en el tema, bajo la supervisión de las Naciones Unidas.

En cuanto a que estas consultas se basen en la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, Al-Kayne explicó que esto refuerza el predominio del enfoque de «aplicabilidad» como referencia exclusiva para una solución política, destacando que participar en la interpretación de la resolución de la ONU y debatir su contenido constituye un reconocimiento implícito de su fuerza jurídica y vinculante, lo que ha transformado la iniciativa de autonomía marroquí de una mera propuesta política abierta al debate en un marco práctico que define el límite de la solución final y sus mecanismos de implementación.

El subcoordinador de la alianza de ONG señaló que el ataque lanzado por Mohamed Yeslem Beiss contra el gobierno de Pedro Sánchez se enmarca en un intento por contener las repercusiones de la transformación política dentro de los campamentos de Tinduf y preparar a la opinión pública interna para pasar del discurso del «referéndum y la secesión» a un discurso más pragmático basado en la lógica de la autonomía, subrayando que la ausencia de cualquier referencia al papel de Argelia en las declaraciones de Beiss refleja la erosión del margen de maniobra de las partes que apoyan la propuesta separatista, a la luz de una tendencia internacional cada vez más acelerada hacia el fin del conflicto.

Abdelwahab El Kain concluyó que el realismo político había inclinado la balanza a favor de la iniciativa marroquí, y que el Frente Polisario se encontraba ahora atrapado entre dos opciones: o bien el compromiso práctico para formular los detalles de la gestión de la autonomía bajo la soberanía marroquí, o bien enfrentarse al aislamiento diplomático definitivo dentro de una comunidad internacional que ahora considera la estabilidad regional una prioridad estratégica que entra en conflicto con los proyectos separatistas inviables.

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