Washington respalda una solución para el Sáhara basada en la resolución de la ONU y destaca la necesidad de contar con Argelia

Washington reafirma su respaldo a una solución política duradera para la cuestión del Sáhara Occidental y destaca a Argelia como un socio africano de importancia estratégica y papel clave en el proceso de solución de la disputa
Después de sus conversaciones entabladas con la alta funcionaria de las Naciones Unidas, Rosemary DiCarlo, el principal asesor de Donald Trump, Massad Boulos, reafirmó el apoyo de Washington a una solución política duradera y mutuamente aceptable para la disputa del Sáhara.
Boulos afirmó, en calidad de consejero superior del presidente estadounidense, que las discusiones con DiCarlo no sólo cubrieron la disputa del Sáhara, sino que abordaron también los conflictos en Libia y Sudán, mencionando la continua coordinación de Estados Unidos con la ONU en materia de paz y estabilidad regional.
Avanzar en una resolución definitiva
La última postura de Estados Unidos se produce en un contexto de creciente impulso diplomático de Marruecos en torno a la cuestión del Sáhara Occidental, marcado por el respaldo de más de 120 países al plan de autonomía marroquí como base para una solución a este conflicto de larga duración.
“Sobre el Sáhara Occidental, subrayamos la necesidad de avanzar en una resolución duradera y mutuamente aceptable consistente con la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, sostuvo Boulos en un post en la plataforma X.
Por su parte, Marruecos considera que su plan de autonomía es el camino más creíble hacia un acuerdo político y una solución definitiva del diferendo, aclarando que la iniciativa es una propuesta realista y pragmática para resolverlo en el marco de las Naciones Unidas.
Desde que Estados Unidos reconoció oficialmente, en diciembre de 2020, la soberanía marroquí sobre el Sáhara, y describió el plan de autonomía sugerido por este país como la base para una solución “justa, duradera y mutuamente aceptable” a la disputa, Washington no ha dejado de respaldar en repetidas ocasiones la posición de Marruecos sobre el Sáhara.
De acuerdo con las declaraciones de Boulos, Estados Unidos sigue asociándose con las Naciones Unidas para promover la paz y la estabilidad en toda la región. Ello refleja el compromiso de Washington con las Naciones Unidas en varios de los desafíos políticos y de seguridad más urgentes del norte de África y de toda la región, incluida la disputa por el Sáhara, el proceso político de Libia y la crisis humanitaria en Sudán.

Argelia: un socio africano importante para EEUU
Dos días después de que Washington reafirmara su compromiso con una solución política a la disputa del Sáhara, Massad Boulos, alto consejero del presidente estadounidense para Asuntos Árabes y Africanos, se desplazó a Argelia, en una visita que adquiere especial relevancia por el papel de Argel en el conflicto y por el creciente impulso diplomático en torno a la cuestión del Sáhara.
Boulos llegó a Argel en un avión militar estadounidense Beech C-12D Huron, que conectó directamente el aeropuerto de Rabat-Salé con el de la capital argelina. Un paso que tiene su peso geopolítico para ambos países magrebíes, siendo socios de especial importancia para Estados Unidos.
En el Palacio de El Mouradia, Boulos se reunió con el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, en un contexto marcado por los esfuerzos de Estados Unidos para consolidar sus relaciones con Argelia, ampliar la cooperación económica y energética y promover la estabilidad regional.
La visita de Boulos a Argelia se produce en contexto en que Washington insiste en la necesidad de una implicación constructiva de todas las partes en el proceso auspiciado por Naciones Unidas, incluida Argelia, y a pocas semanas de que el Consejo de Seguridad vuelva a examinar el expediente del Sáhara con motivo de la expiración, el próximo 31 de octubre, del mandato de la MINURSO.
Más allá de las consideraciones diplomáticas y del interés de Washington por las oportunidades del sector energético argelino, el viaje sirvió también para reafirmar a las autoridades argelinas la siguiente posición diplomática estadounidense: “resulta difícil imaginar una solución duradera a la disputa regional sobre el Sáhara sin una implicación constructiva de Argelia en el proceso auspiciado por Naciones Unidas”.
Se trata de un mensaje político que adquiere especial relevancia ante la próxima revisión del expediente por parte del Consejo de Seguridad a la luz de la resolución 2797 que insta a las partes a entablar negociaciones tomando como base el plan de autonomía marroquí, lo cual coincide con la finalización del mandato de la MINURSO.
La cuestión de la estabilidad regional ocupó, pues, un lugar destacado en las conversaciones entre ambas partes. En un momento en que Argel mantiene su posición de país vecino respecto al conflicto del Sáhara, la visita de Boulos, inmediatamente posterior a sus contactos en Rabat, volvió a poner de relieve el peso de Argelia en cualquier eventual proceso de solución.
Junto a la dimensión política y de seguridad, el sector energético ocupó un espacio relevante en la agenda de Boulos en el norte de África. Durante sus conversaciones con el primer ministro, Sifi Ghrieb, y el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, el consejero americano abordó las perspectivas de cooperación en materia de hidrocarburos. En este marco, mantuvo también un encuentro con el presidente y director general de Sonatrach, Nour-Eddine Daoudi, poniendo de manifiesto el interés de Washington por las oportunidades que ofrece el sector energético argelino.
En paralelo con el tema geopolítico y económico, el representante diplomático estadounidense Massad Boulos aprovechó su visita a Argel para expresar el pésame de Estados Unidos por los incendios forestales que habían afectado a varias regiones de Argelia.



