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De Mistura reconoce el cambio de postura del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara: la autonomía es la base de las negociaciones.

le 5 de noviembre de 2025, desde Bruselas, el Enviado Personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, intervino por primera vez desde que el Consejo de Seguridad adoptara la Resolución 2797 el 31 de octubre . Esta resolución es histórica. El texto, apoyado por Estados Unidos y ampliamente respaldado en el seno del Consejo, consagró el plan de autonomía marroquí como la única base realista, seria y creíble para lograr una solución política duradera a la disputa regional sobre el Sáhara Occidental.

La rueda de prensa, celebrada por videoconferencia entre Bruselas y la sede de la ONU en Nueva York, marcó un hito en la diplomacia de la ONU. Staffan de Mistura expuso el marco, los actores y la metodología del futuro proceso político. Con declaraciones mesuradas y claras, de Mistura definió un nuevo paradigma diplomático en el que la autonomía ya no es solo una opción más, sino la base estructural de las próximas negociaciones.

La esencia del mensaje de De Mistura gira en torno a una frase sencilla pero de gran peso político: «Tomaremos, sin duda, como se establece en la Resolución 2797, el plan de autonomía marroquí de 2007 como base para estas negociaciones». Esta formulación elimina cualquier ambigüedad respecto al marco futuro. El Enviado Especial ya no habla simplemente de un punto de partida entre otros, sino de una base reconocida por el Consejo de Seguridad y respaldada por un renovado impulso internacional.

De Mistura confirmó al respecto que está a la espera de una actualización de esta propuesta. Declaró: «Esperamos con interés recibir, por parte de Marruecos, el contenido de un plan de autonomía ampliado y actualizado, tal como lo solicité en mi presentación ante el Consejo de Seguridad el 16 de octubre de 2024, y como anunció Su Majestad el Rey Mohammed VI en su reciente discurso». Dado que el marco está claramente definido, esto no se demorará. El Rey Mohammed VI declaró en su discurso del mismo día, 31 de octubre de 2024, que: «Con base en la resolución de la ONU, Marruecos se encargará de la actualización y la redacción detallada de la propuesta de autonomía con el fin de presentarla posteriormente a las Naciones Unidas. Como solución realista y viable, debe constituir la única base para la negociación».

Entretanto, el llamamiento del enviado personal de António Guterres confirma que la centralidad del plan marroquí se ve ahora acompañada de esfuerzos de unificación. En consecuencia, el papel de las Naciones Unidas ya no se limita a comparar posturas contrapuestas, sino que consiste en estructurar un proceso basado en un proyecto único, dinámico y realista.

Sin embargo, fiel a la cautela diplomática propia del sistema de las Naciones Unidas, Staffan de Mistura se preocupa por considerar a las demás partes y añade: «Todo ello, con el plan de autonomía como base, pero sin dejar de estar abiertos a otras ideas constructivas». La apertura a la que se refiere no pone en entredicho la prioridad del plan de autonomía. Más bien, forma parte de una estrategia de inclusión destinada a evitar que las demás partes (Argelia en particular) se sientan marginadas o coaccionadas.

En otras palabras, el Enviado Especial practica una diplomacia de equilibrio. Defiende firmemente el marco político adoptado por el Consejo de Seguridad, al tiempo que ofrece un espacio simbólico de participación a quienes se oponen a él. El objetivo es crear un espacio de diálogo donde todos puedan sentarse a la mesa, pero alrededor de una misma mesa: la mesa de la autodeterminación. Con este espíritu, sugiere que “participar en negociaciones no significa aceptar automáticamente su resultado”. Y enfatizó: “Lo que importa es participar en ellas”.

Defina claramente las partes

Uno de los momentos más reveladores de la conferencia de prensa se produjo durante una conversación con un periodista palestino acreditado ante las Naciones Unidas, conocido por sus estrechos vínculos con el régimen argelino, quien se refirió a «dos partes en el conflicto». De Mistura lo corrigió entonces firmemente, diciendo: «Las partes ahora están claramente definidas: Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania».

Esta frase, aparentemente inocua, consagra un cambio fundamental en el paradigma diplomático. Al mencionar explícitamente a Argelia entre las partes, De Mistura pone fin a décadas de ambigüedad y alinea su discurso con el contenido de la propia Resolución 2797. El texto no añade nada más. Exhorta a «todas las partes» a participar en el nuevo proceso. El Consejo de Seguridad nunca se refiere a «dos partes», presumiblemente Marruecos y el Frente Polisario, sino a «todas», mencionando también a Mauritania y, especialmente, a Argelia.

El mensaje de Staffan de Mistura es doble: por un lado, el conflicto no puede reducirse a una disputa entre Marruecos y el Frente Polisario. Por otro lado, cualquier solución duradera requiere la implicación directa de Argelia, como actor clave en el conflicto.

Esta aclaración, respaldada por el Consejo de Seguridad, fortalece la posición del Enviado Personal, que ahora cuenta con un mandato más sólido y un marco definido.

Otro mensaje clave de la rueda de prensa fue la definición del papel del Secretario General de la ONU y su Enviado Personal. De Mistura destacó que la resolución les otorga un mandato proactivo. Subrayó que: “El Secretario General y el Enviado Personal tienen un papel y un mandato no solo para facilitar, sino para liderar las negociaciones”. El acto de “liderar” implica responsabilidad directa y un compromiso con la consecución de resultados. Esto sitúa a la organización en una posición de liderazgo, convirtiéndola en la fuerza motriz y garante del proceso político.

El papel decisivo de los Estados Unidos

Desde el principio, De Mistura destaca el papel fundamental de Estados Unidos en la redacción de la resolución. Afirma: “La Resolución 2797 es producto de una participación muy proactiva del Estado patrocinador, a través del Dr. Massad Boulos (Asesor Principal del Presidente Donald Trump para África y Oriente Medio), el Embajador Mike Waltz (Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas) y otros miembros interesados ​​del Consejo”.

Este reconocimiento explícito demuestra el deseo de Estados Unidos de reafirmar su liderazgo en este asunto. Desde que Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara en 2020, Estados Unidos ha impulsado sistemáticamente el establecimiento del plan de autonomía como la única vía viable. Y no se detuvo ahí. La expresión de Staffan de Mistura sobre una «renovada energía internacional» confirma el resurgimiento de esta dinámica diplomática gracias a la implicación de Washington.

El Enviado Personal habló de concluir su mandato en términos concretos. Comentó: “El verdadero trabajo comienza ahora, para alcanzar una solución mutuamente acordada a este conflicto de cincuenta años”. Reiteró que el Secretario General y De Mistura tienen un mandato sustancial para liderar este proceso, de conformidad con la Resolución 2797, que les exige informar al Consejo de Seguridad en un plazo de seis meses.

Este plazo introduce una cultura de resultados y rendición de cuentas en el proceso de mediación de la ONU, rompiendo con el estancamiento que durante mucho tiempo ha caracterizado este asunto. De este modo, De Mistura impulsa a la ONU hacia una lógica de acción cuantificable, donde la credibilidad del proceso dependerá de su capacidad para lograr avances tangibles dentro de un plazo definido.

Así pues, la rueda de prensa en Bruselas no fue un mero ejercicio de relaciones públicas. Constituyó una auténtica declaración de intenciones y orientación política. De Mistura afirmó que el plan de autonomía marroquí representa ahora el único marco viable para una solución política. Su discurso también redefinió la geodiplomacia del conflicto al incluir explícitamente a Argelia, al tiempo que enfatizó la responsabilidad directa de las Naciones Unidas y el apoyo estratégico de Estados Unidos. Esta nueva configuración altera profundamente la dinámica regional: el debate ya no se centra entre la autonomía y un referéndum imposible, sino entre la participación constructiva y el aislamiento diplomático. La conferencia del 5 de noviembre de 2025 formalizó lo que la Resolución 2797 consagró políticamente: la era de la ambigüedad ha terminado y ha comenzado la era del realismo internacional. El proceso que conducirá a una solución definitiva al conflicto del Sáhara Occidental ya ha comenzado.

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